¿Cómo fue la grabación de “Stars”, el clásico más multitudinario del heavy metal? “Estaba cagado de miedo”

Pablo Baule

Así fue la grabación del «Stars» de Hear N’ Aid, el proyecto benéfico que agrupó a todos los grandes clásicos del heavy metal.

En una nueva entrevista con Dr. Music (a través de Blabbermouth.net), el que fuera vocalista de Queensrÿche, Geoff Tate, ha recordado la grabación de “Stars” de Hear N’ Aid, el single benéfico de 1985 que agrupó a gran parte de los músicos de heavy metal más relevantes del momento bajo el liderazgo de Ronnie James Dio (Black Sabbath, Rainbow).

El 20 y 21 de mayo de 1985, cuatro decenas de artistas de la comunidad metalera se juntaron en los A&M Record Studios de Hollywood, California, para participar en la grabación de este legendario single, que se publicaría junto un vídeo documental para intentar acabar con la hambruna en África y otras partes del mundo. Entre los artistas participantes se encontraban miembros de legendarias bandas como Mötley Crüe, Judas Priest, Iron Maiden, Quiet Riot, Twisted Sister, Blue Öyster Cult o incluso Spinal Tap.

Ahora, Tate recuerda estar “cagado de miedo” durante la grabación del legendario tema:

“Ronnie era muy especial. Sacó a Queensrÿche de gira por Europa por primera vez, invitándonos a ser parte de su tour. Era una persona muy generosa, especialmente si le gustabas tú o tu música, siempre te apoyaba. El caso es que acabábamos de terminar nuestra primera gira con ellos y me llamó para preguntarme si me gustaría ser parte de un proyecto en el que estaba trabajando. No lo dudé y le dije que sí. Siempre le decía que sí a Ronnie, daba igual lo que me pidiera. Tenía muchísimo respeto por él y su maravillosa carrera. Era una persona maravillosa”.

“En cualquier caso, volé a Los Ángeles y fui a los A&M Studios. Aquello era un zoo, una casa de locos. Casi toda la gente del mundillo a la que había conocido estaba en ese edificio, con cientos y cientos de personas en el lobby y fuera. Era un alboroto”.

“Conseguí entrar de alguna forma, porque tenía las credenciales, me las habían dejado en la mesa de mi hotel. Entré allí y Ronnie me recibió en la puerta. Me dio la bienvenida con un gran abrazo y me dijo: ‘Okey, me alegro de que estés aquí. Llegas justo a tiempo. Estamos listos para grabar tu parte vocal. ¿Estás listo? ¿Quieres calentar antes? ¿Necesitas algo de beber?’. Entré en el estudio de grabación y me mostró donde estaba el micrófono. Había una silla, una mesa y varios vasos de agua. También estaba la letra de la canción y unos cascos”.

“Entonces Ronnie me dijo: ‘Vale, siéntate aquí. Vamos a hacer un par de playbacks para que la escuches y ajustes el volumen de tus auriculares. Estaré al otro lado del cristal’. Entonces, miro a la cabina de control y veo que están todos los que luego aparecieron en la portada del single. Quiero decir, estaban Ted Nugent, Rob Halford, Neal Schon, Jonathan Cain… La lista sigue y sigue. Todos los que estaban en el disco estaban, básicamente, parados mirándome. Yo estaba petrificado, era la tercera vez que entraba a un estudio en toda mi vida”.

“Tenía 25 años y estaba en una etapa muy temprana de mi carrera. Estaba muerto de miedo. Tenía que actuar delante de todos esos músicos increíbles y con reconocidas carreras que habían hecho más en su vida de lo que yo podía soñar. Dios, no podía ni quitarme las gafas de sol. Todas las fotos mías de ese día son llevando gafas de sol. No podía vivir sin ellas. Me escondía de mí mismo dentro de mi cabeza”.

“Entonces, escuché a Ronnie hablándome en los cascos: ‘Geoff, ¿estás ahí? ¿Estás ahí?’. Te juro que lo que quería era quitarme los cascos y salir corriendo, estaba de los nervios. Por suerte, él me habló durante el proceso y me calmó. Era la clase de tío que siempre podía sentir lo que pasaba a su alrededor, muy intuitivo. Y creo que estaba al tanto del hecho de que estaba cagado de miedo, como se suele decir. Así me sentía, sí, cagado de miedo”.

“Sin embargo, todo salió bien y todo el mundo fue majo. Lo pasamos bien y la grabación salió genial. Fue muy distinta y rara, con todos esos solos de guitarra. ¡Menuda forma de crear una canción! Fue guay y diferente, estoy muy orgulloso de haber formado parte de ella y, sobre todo, de que Ronnie me lo pidiera”.

“Y, siendo honestos, aunque fue una experiencia monumental para mí, no lo aprecié del todo hasta mucho después, cuando lo recordé y pensé: ‘Oh, fue una grabación bastante increíble’. Sobre todo por lo que hizo, dado que consiguió recaudar muchísimo dinero y concienciar sobre un segmento distinto de la sociedad, lo cual era muy importante”.

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